El Wiñoy Tripantu en lengua mapuche, (lo que en el mapudungun significa regreso del Sol o la salida del nuevo Sol) es una celebración ancestral del pueblo mapuche de gulumapu (territorio del oeste) y puelmapu (territorio del este) entre el 21 y el 24 de junio. El pueblo mapuche nos enseña observando el kultrum*(1), que estamos en remugen (solsticio), un tiempo de renovación, el término de un ciclo y el comienzo de otro. Somos Che (gente) que pertenece a la Mapu (tierra), una parte más de este Newen (fuerza) vital del planeta, en cuyo seno se manifiesta la diversidad de la vida. Vuelve el sol, regresa la luz: “kiñe trekan alka wiñotuy antü” (a paso de gallo vuelve el sol) y nos aprestamos desde siempre, a recibir nuevamente el Wiñoy Tripantu.
La importancia de este momento para la vida mapuche se manifiesta por medio de la celebración de los ritos ancestrales, los cuales realiza con profundo respeto y estima. Cada comunidad tiene sus formas de realizarlos y es así como estas celebraciones pueden iniciarse al amanecer o durante el atardecer, pueden durar desde varias horas hasta días. Los invitados, familiares y amigos se congregan en el lugar de la ceremonia sagrada a la espera de la llegada de la Machi o el Lonko, personas profundamente respetadas por toda la comunidad por su sabiduría, quienes tienen el rol de dirigir el ritual donde se invoca la intermediación de los ancestros y el cosmos para restablecer la comunicación espiritual con todos los que participan en el rito. Cada participante se dispone en forma semicircular, los primeros son los ancianos y le siguen las personas más jóvenes, intercalándose hombres y mujeres alrededor del Kutral (fogón) para compartir el Nutram (conversación) de los ancianos y sabios, que cuentan hechos de la historia mapuche y hacen entrega de este conocimiento a los niños y jóvenes. Además, los Kimche (sabios) instruyen para que uno sea Kume Che (buena gente), Nor Che (ser justo), Newen Che (tener fuerza interior) y Kimche (sabio). Durante la celebración se hacen Purrum (bailes), Ulkantun (canto), Auakantun (juegos) y se toma una bebida que nace de la fermentación de los piñones del Pehuén (Araucaria), árbol sagrado para este pueblo o también se prepara el muday (bebida hecha mediante la fermentación de granos de cereales como maíz o trigo).
Todo ello fortalece el espíritu comunitario y solidario que tiene el pueblo mapuche. Solo pueden participar los miembros de las comunidades, los familiares que no son parte de la comunidad, solamente pueden observar la celebración. Durante la madrugada del Solsticio, aparecen las Gul Poñy, un grupo de estrellas que anuncian la llegada del Wiñoy Tripan Antu o We Tripantu indicando que es momento de preparar la ceremonia sagrada del amanecer, el Gnillan Mawun. Algunas comunidades aprovechan la ocasión para golpear con una vara los troncos de los árboles frutales en símbolo de despertar la savia interna. Luego, cuando aparece el Wunelfe -o lucero del alba- y antes que el sol salga por el horizonte, algunas personas se bañan en el Leufu (río), Inan Lafken (lago) o cualquier lugar donde exista un cuerpo de agua, simbolizando estar preparado tanto física como espiritualmente para recibir la llegada del Wiñoy Tripan Antu. Después, vueltos hacia el Oriente donde habita Ngnechen*(2), el Gran Creador, se hace Llellipun (rogativa).
El regreso del sol y de la luz trae junto con la renovación de la naturaleza el renacer del pensamiento y sabiduría mapuche. Cuentan los ancianos que los antepasados se plantearon el descubrir y comprender los fenómenos y acontecimientos físicos que ocurren cada cierto tiempo en el universo y en la naturaleza. Uno de ellos fue el percatarse que existe un momento durante el cual el avance de la noche alcanza su máxima extensión, a partir de ese momento se produce un proceso inverso, es decir, los días se hacen más largos y las noches comienzan a acortarse. Esto, los antiguos lo llamaron “Kiñe Pun Trekan Alka” (la noche avanza a paso de gallo). A este punto culmine en la transformación del tiempo lo denominaron Wiñoy Tripan Antu o We Tripantu. Esto ocurre en el tiempo de Pukem (invierno) para todos los que vivimos en el hemisferio sur del planeta, más allá de nuestro origen.
La ciencia ancestral mapuche*(3) llegó a determinar la fecha del We Tripantu guiándose por la observación de los fenómenos que ocurren en el universo. Uno de ellos fue la visión del grupo de estrellas denominadas Gul Poñy -montón de papas o la gallina con sus pollitos (las Pléyades)- que en esta noche se pueden ver más cerca de la tierra. Otro elemento es el cambio de Kuyen (la luna) a la que se le atribuye la renovación de las fuerzas de las aguas. La presencia del Wunelfe, lucero del amanecer, a quien se le atribuye la renovación de la flora, es decir de plantas y árboles que muestran sus Choyiñ (brotes) y, por último, el regreso de Antu (Sol) quien renueva el Kimun (conocimiento) y Rakiduam (pensamiento) del ser mapuche, la gente de la tierra. Por medio de instrumentos musicales tales como: trutruka, lolkiñ, kullkull, trompe y kaskawilla, se manifiesta la alegría por la llegada del Nuevo Año. En el transcurso de la mañana cada comunidad se da el tiempo para salir a caminar por el campo para encontrarse y conversar con la naturaleza. En esta fecha puede llegar a realizarse el katan (ceremonia de perforación de las orejas de las niñas para ponerle chaway (aros), el misawün (dos personas que para recordar y afianzar su amistad comen en un mismo plato) y el akutun (ceremonia en la que el abuelo paterno le entrega su nombre a su nieto).
El Pueblo Mapuche junto con todos los pu newen (elementos de la naturaleza) se disponen física y espiritualmente a renovar en equilibrio y armonía las fuerzas, en un nuevo ciclo natural. En la cosmovisión del mundo mapuche el tiempo no es lineal, sino que es cíclico, porque el presente está relacionado con el pasado y el futuro. Este 21 de junio los pueblos ancestrales celebran la llegada de un nuevo ciclo de renovación.
*(1) El kultrun o cultrún representa en la cosmovisión mapuche la mitad del universo o del mundo en su forma semi esférica; en el parche se encuentran representados los cuatro puntos cardinales, que son los poderes omnipotentes de Ngnechen dominador del universo, los cuales están representados por dos líneas a manera de cruz y sus extremos se ramifican en tres líneas más, representando las patas del choique (avestruz); dentro de los cuartos que quedan divididos por las líneas anteriormente descriptas se dibujan las cuatro estaciones del año.
Desde tiempos remotos los conocimientos acerca de la naturaleza se ven reflejados en este instrumento sagrado. En él se puede observar lo que existía como una línea que divide geográfica y naturalmente este pueblo-nación, la Cordillera de los Andes, marcando sus extremos: Pikun (Norte) y Willi (Sur); otra línea imaginaria que corta transversalmente es la que representa el recorrido del sol, Puel (Este) y Gulu (Oeste). De esta forma quedan evidenciados los conocimientos de los puntos cardinales.
También se puede apreciar en los cuartos en que queda dividido el Kultrun de las distintas estaciones del año:
Pukem (invierno): Época en que la Xufken Mapu (suelo) renueva su fertilidad a través de la lluvia y la claridad del Antu (Sol), ya que es aquí cuando los días comienzan a alargarse.
Pewü (primavera): Es la segunda etapa, comienzan a desarrollarse pu kvuzaw (trabajos). Es aquí cuando las familias se preparan para trasladarse desde la invernada. Además, se produce el lxofij We Coyin (brote de las plantas). El lof organiza el uso productivo de los espacios para superar las malas condiciones del Xufken Mapu (suelo), degradado por lo reducido y sobrecargado.
Walüng (verano): Época de cosecha. Aquí comienzan a celebrarse pugejipun. Cada comunidad lo hace en diferentes fechas, pero siempre en apoy kvyen (luna llena). La celebración del gejipun, es la oportunidad para fortalecer la identidad como pueblo. Las autoridades originarias (Lonko, Pijan kuse, Werken) orientan a cada lof. El Weupife (historiador) recrea la memoria. El gvlam (consejo) que se transmite hace posible recuperar la dignidad y futuro.
Rimu (otoño): Es aquí donde la familia se prepara para el retorno a sus espacios de invernada. Se almacenan los frutos de la cosecha, también es época de Xafkintu (intercambio), época de grandes fríos donde la vida familiar se comparte más intensamente y permite la práctica intensiva de la educación mapuche, es decir, la transmisión del kimvn (saber), a través del epew (relato), mvxam (conversación), juegos de picikece (polton gvjiw, awar kuzem) que comparten con los mayores.
*(2) Ngnechen es el Dios supremo, creador de todo, quien llevó al pueblo Mapuche a sus territorios y vela eternamente por su bienestar. No tiene género único. Éste está representado por 4 elementos:
Huenufucha: elemento masculino
Huenukuche: elemento femenino
Huenuhueche: elemento joven masculino
Huenuulcha: elemento joven femenino
Vive en el Wenu Mapu, «la tierra de arriba«, el cielo que representa al bien, desde donde controla todo incluso a los dioses menores. A Ngnechen no se le considera omnisciente u omnipotente, se le denomina «dios de los mapuches» o «gobernador de los mapuches«. A menudo y durante la recitación ceremonial, prefijos tales como «chau» (padre) o «kume» (bueno) se emplean cuando se lo invoca. Sus cuatro elementos, originalmente eran espíritus diferentes, como Antu o Chau representación solar por excelencia y su versión femenina Kushe o Kuyén, diosa de la luna.
*(3) Ciencia Ancestral Mapuche. Al igual que todos los pueblos originarios, el pueblo mapuche ha vivido y debe vivir respetando los ciclos de la naturaleza y el universo. En el conocimiento mapuche ya se narraba su propia versión de cómo fueron los comienzos del universo (lo que miles de años después narra el mundo moderno, con toda su tecnología, como el Big Bang), todo parte con una gran explosión o Chrufquen Ruca, que en español significa «el estallido de la casa de arriba«. Originalmente, el universo tenía el aspecto de las cenizas dejadas por las brasas del carbón ardiente y de ahí aparecieron las primeras galaxias, entre ellas, la Vía Láctea o Huenuleufu que en español quiere decir «el río de arriba». El cúmulo de estrellas abierto de las Pléyades es llamado Gul poñi, cuyo nombre significa «montón de papas». Antug, el Sol, y Quillen, la Luna, era y es la manifestación femenina del universo más importante para el mapuche.
Estos son sólo algunos ejemplos que confirman que el mapuche además de ser hombres de la tierra, también son hombres del universo. Para el conocimiento mapuche la ciencia es entendida como un todo armónico, el universo se ve como un gran ser vivo que regula su propio ser y que utiliza las energías para auto regenerarse y manifestarse reproduciéndose en cualquiera de sus dimensiones, ya sea en este mundo material o Nag Mapu o en el mundo intangible o metafísico el Huenu Mapu, lugar donde van los que fueron Che o gente después de su paso por el ciclo de la vida terrenal. El Quimun o saber ancestral nos entrega algunos elementos que nos corroboran la visión de ciencia de la cultura mapuche, es así como el axioma que dice Com Quiñe Meu Muten Deumalei Pu Antug, Pu Pullig, Ca Pu Guangelen, Pu Che, Pu Mapu, que al traducirlo nos dice que Todo está hecho de lo mismo, el sol, el espíritu, las estrellas, la gente y la tierra, corresponde a la verdad de que todo lo que existe está conectado con todo lo demás, (es decir que el conocimiento mapuche ya sabía desde hace miles de años de la existencia del átomo). La ciencia mapuche nos dice que arriba y abajo existe lo mismo y todo está compuesto de partículas de energía llamadas Nehuen (átomo) o fuerza cósmica, la cual encontramos simbolizadas en relatos que hablan de los entes superiores antes de la aparición del hombre como especie (Guangelen, Chren Chren Y Cai Cai, Huira Ca Leufu Antug y otros), todos ellos nos aportan un conocimiento para descifrar lo que conforma el cosmos y como los sabios mapuches los interpretaron.
La astronomía mapuche reconoce las Guangelen, las estrellas o soles que se encuentran en otras dimensiones espacio temporales del universo pero que ejercen influencia como parte de un todo armónico del Huenu Mapu o cosmos mapuche. Gul Poñy, que se traduce como montón de papas, corresponde a la constelación conocida por los occidentales como las pléyades, los sabios decían que regía la producción de alimentos tales como cereales, leguminosas y tubérculos, también se le conoce como la gallina con sus pollitos. Punon Choique, la huella del avestruz, identifica a la constelación de Orión, lugar considerado por los Quimche o sabios como mágico y sagrado, era estudiado por los conocedores e iniciados en las ciencias ocultas mapuche, relacionada con la danza del Choique Purun en la cual se alcanza la experiencia de un vuelo místico de comunicación con lo absoluto, donde se pierde la noción del tiempo y aparecen seres y personas ancestrales los que otorgan un poder inigualable y enseñan como ampliar el sentido del Ser más allá del horizonte visible.
Huenu Mapu, es el universo, el cielo, el territorio donde habitan los antepasados y a donde llegan quienes no transgredan las leyes y el orden natural de las cosas, convirtiéndose en halconeso cóndores del sol.
Fuentes consultadas:
https://cuco.com.ar/we_tripantu.htm
https://saludohiggins.cl/celebracion-del-ano-nuevo-mapuche-we-tripantu/
https://www.elextremosur.com/nota/20684-la-celebracion-del-winoy-tripantu-para-los-mapuche-el-tiempo-es-ciclico-no-lineal/
https://pueblosoriginarios.com/sur/patagonia/mapuche/wetripantu.html
https://fiestoforo.blogspot.com/
https://idiomayculturamapuche.blogspot.com/